Niños de 0 a 2 años de edad

Hasta los siete u ocho meses la capacidad de movimiento de los niños es bastante limitada: mueven las manos, piernas e intentan alargar los brazos para atrapar cosas.

A partir de esta edad, les gusta tocarlo todo y sus habilidades mejoran día a día. Su afán por conocer el mundo que les rodea les llevará a meterse en la boca todo lo que encuentren a su alcance.

A partir de los 7 u 8 meses, los niños están en continuo movimiento, comenzando a gatear y andar por la casa. Su enorme curiosidad les llevará a convertirse en pequeños exploradores. De pronto su mundo se ha ampliado, y ven la casa como un gran patio de recreo lleno de diversión. En este período de su desarrollo, la seguridad del pequeño depende principalmente de los padres.

Elimina, en la medida de lo posible, los riesgos y peligros. Dosifica tu atención en función de su desarrollo y habilidades. A veces, para apartarles de una fuente de riesgo atractiva para ellos, la única manera es ofrecerle algo que les distraiga.

Niños de 3 a 5 años

La autonomía que adquieren los niños durante esta edad hace indispensable que las personas que están con ellos sean el doble de precavidas que antes con respecto a las pautas de seguridad. Las medidas de seguridad de antes deben ser mantenidas, intensificando los cuidados en la vía pública.

En esta etapa, los niños tienen un gran dominio de su cuerpo, y sienten que pueden dominar también el mundo. Ya pueden provocar, así como evitar situaciones. Pueden discriminar entre lo que les gusta y lo que no. Es común que muchos adultos crean que los chicos son más grandes de lo que en realidad son, y les asignen tareas que no son capaces aún de hacer, como cuidar a sus hermanos o dejarlos solos en algunos lugares. Es aquí cuando se producen los accidentes.

Los niños intensifican su curiosidad y, para mayor complicación de las personas que están a cargo de su cuidado, a veces pueden evadir con mucha facilidad las medidas de seguridad que se han tomado. Por eso es importante que se vigile a los niños, porque todavía no saben diferenciar muy bien entre las cosas que son peligrosas y las que no lo son. Los accidentes más frecuentes que se producen a esta edad son las intoxicaciones, las caídas y los ahogamientos.